miércoles, 28 de octubre de 2009

FLORA


FLORA

Los organismos silvestres que viven en cualquier región de nuestro planeta, pueden considerarse como el resultado de los factores ecológicos que por largo tiempo han constituído el medio donde viven, se reproducen y evolucionan.
Las extensas y escabrosas laderas de la Barranca de Metztitlán integran una de las más llamativas zonas cactológicas de nuestro país, en cuyo paisaje resaltan grandes agrupaciones de diversos órganos y calendabros y las gigantescas biznagas. Esta zona tiene como especial atractivo ser la única región de México donde crece el singular “viejito”, hoy cultivado por millones alrededor de todo el mundo.
Las cactáceas abarcan las plantas comúnmente llamadas nopales, órganos y biznagas, cuyos frutos reciben los nombres genéricos de tunas, pitahayas y chilitos. En la antigüedad, las cactáceas jugaron un importante papel en la alimentación de las diversas tribus indígenas de nuestro país, y actualmente, por sus bizarras formas y su alto valor estético, son objeto de intenso cultivo.
Las enormes agrupaciones de Opuntia, Cephalocereus, Stenocereus, Myrtillocactus, Ferocactus, Echinocactus y Mammilaria se encuentran mezclados con matorral espinoso integrado principalmente por Prosopis, Acacia, Mimosa y Fouquieria, así como también ozotales donde predomina Yucca, Agave, Hechita y Dasylirion.

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